jueves, 27 de agosto de 2015

Un acto de fe

La noticia de lo ocurrido con Alexis Viera, me sacó de mi zona de orgullo con una zarandeada de realidad tan absurda, que recordé con mucho temor, la historia de Luis Fernando Montoya. Aún a hoy, dos días después de los hechos, me siento rara y desconsolada.

Alexis es un referente de esta hinchada, de la hinchada que se construyó con años de buenas formaciones con uruguayos cuidando el arco, llegó en 2009 y nos dedicó un año, se fue y en 2013, regresó; regresó al equipo hundido en la desgracia. Alexis es un valiente que determinado por su pasión y compromiso, se retó a dar lo mejor para sacarnos de la olla, pero tal fue su vínculo que se quedó. En una entrevista dada al noticiero "90 Minutos", fue claro en afirmar que "siento esa camiseta y verme jugando en contra va a ser una sensación rara", hablando del club Rojo de Cali, pero lo que no puedo sacarme de la cabeza, es esa imagen de "El Pulpo" diciendo que se quedó para trabajar la mentalidad de los arqueros de Colombia. Su mirada siempre con las cejas denotando una sorpresa, el tono de serenidad al hablar y la impresión de ímpetu cuando el discurso lo ameritaba; todo hacen parte de él.

Sin embargo, mi preocupación está matizada por cuestiones que van más allá de ser hincha de América. Me temo que lo que me tiene en tal tristeza, es la ciudad que tanto amo y por la que en muchas ocasiones he dicho, daría todo. No voy a entrar en temas que no estoy dispuesta a discutir, no porque no crea que tengo la capacidad argumentativa de hacerlo, sino porque no busco persuadir a nadie que piense igual que yo sobre lo que se debería hacer con fleteros, sicarios y demás clase de hampones.

Cali, en su faceta más ácida, esa mafiosa y descontrolada por el narcotráfico, podía dar más de dos noticias de asesinatos al día, bombazos semanales, robos ni registrados porque eran noticias muy mínimas para tal índice de violencia. De esos años, quedaron rezagos enmarcados en los populares "lavaperros" y entonces se sumaron gobiernos nacionales que sacaron su porción de todo esto y con administraciones desastrosas que ahondaron los problemas sociales y de educación, haciendo del hampa un modelo de vida óptimo para quienes carecen de recursos económicos.

Tomada del Instagram del jugador https://instagram.com/p/oY1z9TSkBz
Estoy preocupada porque Alexis se quedó como un acto de fe hacia una ciudad, siempre ha dicho que es "un buen vividero" y no creo que haya alguien que crea tanto eso como yo; pero el martes algo dentro de mí se quebró. Me siento entusada, siento que aún cuando he sabido y cuestionado esas cosas que pasan en Cali, con casos que han tocado directamente mis círculos sociales y familiares, alguna parte de mí, perdió una batalla. No sé qué hacer para desprenderme de tanto dolor y esa extraña forma de miedo que empieza a calarme en la cabeza.

Por ahora, y aún cuando "Barney" se entregó a las autoridades, lo único en lo que puedo pensar es en que Viera despierte y siga teniendo fe. Yo también necesito esa fe. "Chino", levantate pronto de esa cama, te apoyamos y anhelamos verte de nuevo gritando en el campo, por vos, las camisetas dejaron de tener un sólo color y todos deseamos, de corazón, que te recuperés. Sé que no vas a defraudarnos.

viernes, 8 de mayo de 2015

Al pan, pan.

Estar lejos de casa, y hablo propiamente de no habitar en la ciudad donde fuiste levantado y hecho humano, hace de la nostalgia un estado permanente de ánimo. Algunas veces con una intensidad moderada y otras con profunda depresión. Lo importante es sacarle provecho a eso, por lo que estando en la fría y congestionada Bogotá, visualicé un nuevo proyecto: La plazoleta de panaderías.

Si bien, de las cosas que más extraño de mi amada Cali, es esa brisa de las cinco de la tarde, el conflicto que se vive a nivel gastronómico, no es cualquier cosa. La panadería caleña es en algunas ocasiones burda y poco gourmet, pero nunca fea. Hemos establecido claramente lo que debe ser salado, dulce o mixto, sin alterar el orden universal de los cánones panaderísticos. Eso se añora y recuerda permanentemente cuando al pegarle un mordisco a un "pandebono", se le riega un pedazo de guayaba (bocadillo); intruso que como tal, no debe estar en ese interior.

Pues bien, cada panadería en Cali, tiene productos que encantan y yo quiero darle la oportunidad a la gente de encontrarlas todas en un mismo lugar e incluso atreverse a mezclarlas. Personalmente, me tomaría una avena de "La casa del pandeyuca" con un pan danés de "El Molino" y seguramente hay por ahí más personas que harían cosas similares.

Por eso quiero pedirles ayuda en este proyecto. Necesito sus recomendaciones de panaderías que deban estar en la plazoleta y por cuál producto merecen un puesto ahí. Prometo que si la cosa funciona, saco el proyecto adelante.

La idea es montarla en una terraza, para que a las cinco de la tarde cuando empiecen a soplar las montañas, tengamos un "happy hour". Tengo el arquitecto, equipo de mercadeo, abogados (siempre sirven pa algo), decoradora de interiores, diseñador, publicistas y comensales.

Tampoco tengo el nombre, así que si se les ocurre algo, bienvenido es.